

La mejor época para viajar a Perú va de mayo a septiembre si va a recorrer los Andes y Machu Picchu: es la temporada seca, con cielos despejados y casi sin lluvia. Si su viaje se centra en la costa y las playas, mejor de diciembre a abril, el verano peruano. En realidad, se puede viajar a Perú todo el año: todo depende de las regiones que quiera conocer.
Perú tiene dos temporadas muy marcadas: la seca, de mayo a octubre, y la de lluvias, de noviembre a abril. Pero no se viven igual en la costa, en los Andes y en la Amazonía. Viaje cuando viaje, en alguna parte hace buen tiempo.
De mayo a octubre es la mejor época para caminar. Casi no llueve, el riesgo de huaicos es prácticamente nulo y todos los sitios son accesibles. Los días son cálidos y soleados, pero cuidado: en altura el sol no calienta, quema. Las noches son muy frías. Es la temporada de heladas, y la temperatura baja de cero en cuanto se sube un poco. El pasto está seco y amarillo.
De noviembre a abril cae casi todos los días, al final de la tarde, un fuerte aguacero de unas dos horas. El resto del tiempo el cielo suele estar despejado, los días son templados y las noches frescas. Los Andes se vuelven verdes y florecen las orquídeas y muchas otras flores. En cambio, algunas carreteras pueden quedar cortadas por la crecida de un río o por derrumbes, sobre todo las que bajan hacia la Amazonía. El Camino Inca cierra en febrero por mantenimiento. Machu Picchu, en cambio, abre todo el año.
De diciembre a abril es verano. No llueve y hay sol casi todos los días: es la temporada de playa, surf, sandboard en las dunas y paseos en barco. Los limeños aprovechan cada fin de semana para salir de la ciudad.
De mayo a noviembre, Lima vive bajo la garúa, una neblina casi permanente que tapa el sol. No es temporada de playa, pero fuera de la capital el clima sigue siendo agradable, ni muy caluroso ni muy frío. Más al norte, hacia Máncora, el sol brilla casi todo el año.
En la Amazonía llueve un poco todo el año, a menudo por la noche y en forma de aguaceros, y la humedad es constante. En la temporada seca los ríos bajan: las excursiones se hacen sobre todo a pie, muy cerca del bosque, y las carreteras son transitables. En la temporada de lluvias los ríos crecen y las visitas se hacen en bote, lo que permite observar mejor las copas de los árboles. La vegetación está en su mejor momento.
Es el corazón de la temporada de lluvias en los Andes. Machu Picchu sigue abierto y con menos visitantes, pero el Camino Inca cierra en febrero. En la costa es pleno verano. A principios de febrero, Puno celebra la Virgen de la Candelaria, una de las fiestas más grandes del país, con miles de danzantes.
Las lluvias disminuyen poco a poco y los Andes están en su momento más verde. Abril es un muy buen término medio: el clima se estabiliza y los grandes sitios aún están tranquilos. La Semana Santa cae en marzo o abril, con procesiones impresionantes en Cusco y Ayacucho.
Empieza la temporada seca. El paisaje sigue verde, el cielo se despeja y todavía no llegan las multitudes del verano europeo. Un mes excelente para combinar Andes, caminatas y Machu Picchu.
Tiempo seco y soleado en los Andes, con noches cada vez más frías. El 24 de junio Cusco celebra el Inti Raymi, la fiesta del Sol: la ciudad se llena, así que hay que reservar alojamiento y entradas con mucha antelación.
Es la temporada alta. Los Andes tienen los cielos más despejados del año y las noches más frías. Entre las vacaciones europeas y las Fiestas Patrias del 28 y 29 de julio, las entradas a Machu Picchu y los trenes se agotan rápido: reserve con varios meses de antelación. Lima sigue gris bajo la garúa.
Sigue seco y hay menos gente que en agosto. Uno de los mejores momentos para hacer trekking.
Fin de la temporada seca. Las primeras lluvias pueden llegar a finales de mes en los Andes, pero el tiempo suele ser agradable. En Lima, todo el mes está marcado por las procesiones del Señor de los Milagros.
Vuelven las lluvias a los Andes, sobre todo por la tarde. Machu Picchu se disfruta muy bien por la mañana y con menos visitantes que en los meses de temporada alta. En la costa empieza a volver el sol.
La temporada de lluvias se instala en los Andes mientras empieza el verano en la costa. Si quiere pasar las fiestas de fin de año en Machu Picchu, reserve muy pronto: las entradas para Año Nuevo se agotan rápido.
Para las grandes caminatas de los Andes, como el trek de Salkantay, Lares, Choquequirao o el Ausangate, apunte a los meses de abril a noviembre. Fuera de lo más fuerte de la temporada de lluvias, los senderos están en buen estado y la vista de los nevados suele ser despejada. Lleve ropa muy abrigada para las noches de campamento.
No es un problema. Los aguaceros caen sobre todo al final del día, así que las visitas y las caminatas se organizan por la mañana.